Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
Buena barba, de todos es honrada.
Mejor prevenir que lamentar.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
El corazón del justo, piensa para responder.
Dámelo perezoso, y te lo daré vicioso.
De lo que se come se cría.
La que da beso da d'eso.
Dinero de canto, se va rodando.
Ay, Jesús, que el rosario de mi compadre no tiene cruz.
Quien con los perros se trata, aprende hasta alzar la pata.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
La dicción muy elocuente, poco persuade a la gente.
A escote nada es caro.
Madre vieja y camisa rota no es deshonra.
Si cuidas tus centavos, tus millones se cuidarán solos.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
Las palabras son las hojas, los actos son los frutos.
Parecerse como un huevo a una castaña.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Después de beber cada cual dice su parecer.
Las grandes palabras y la tela nueva siempre encogen.
El que anda pidiendo prestado, no tardará en andar con lamentaciones.
A la iglesia no voy porque estoy cojo, y a la taberna, poquito a poco.
Quien una vez te engañó, no lo haga dos.
Bien viene el don con la veinticuatría, y mal con la sastrería.
Al que de ajeno se viste, en la calle lo desnudan.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta.
Enero y Febrero desviajadero.
No dar ni recibir, sin escribir.
Mientras la viuda llora, otros cantan en la boda.
El lo que se pierde, se aprende.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
En los grandes aprietos, crece el entendimiento.
Compuesta, no hay mujer fea.
A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
Desnudar un santo para vestir otro, es de bobos.
Cuando críe a los cuarenta, deja de hacer las cuentas.
Sirve de poco hacer mucho, pero no lo que se debe.
La ciencia no es para el borrego, ni las velas son para ciego.
Si quieres llegar a viejo, poca cama, poco plato y mucha suela al zapato.
Quien prestó, perdió.
Jugar la vida al tablero.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
Casa en canto, y viña en pago.
Ave de mucha pluma poco tiene que comer.
A mucho hablar, mucho errar.
Quien no arde en llamas no inflama
La que no tiene marido en siesta, sola se acuesta.