Ciento que hice, a todos satisface; pero una que erré, y todas las cagué.
Grabemos los agravios en la arena y las gentilezas en el mármol.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
Malo es esperar bien de muerte ajena.
Burgáles, mala res.
Dichoso el burro que en el camino le quitan la carga.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
Nadie querría para sí.
Gozo que no se comunica, se achica.
La prisa produce desperdicios.
A fortuna adversa no hay casa enhiesta.
Quien una deuda se traga, tarde o temprano la paga.
Quien no da aquello que ama, no recibe lo que ansía
El que ambiciona lo ajeno, pronto pierde lo propio.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
En el pecado se lleva la penitencia.
La mucha tristeza es muerte lenta.
Con una palabra se repara una deuda de 1000 nyang.
Hay dos cosas por las cuales un hombre, no debe enojarse: Lo que puede remediarse y lo que no puede remediarse.
Todo lo que no se da, se pierde.
El gorrón tiene que ser sufrido.
Guárdate de la furia de una mujer despechada.
Cara más fea, la alegría la hermosea.
La pobreza no es vileza, mas es rama de la pereza.
Faena acabada, faena pagada.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
A caballo regalao no se le mira el cormillo.
Las lágrimas de una viuda rica se secan pronto.
Entendido y anotado.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
Más vale mala suerte y buena muerte que buena suerte y mala muerte.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
Buenas palabras no hacen buen caldo.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Mal acaba quien mal anda.
Al bueno, porque te honre, y al malo porque no te deshonre.
Al que fortuna lo viste, fortuna le desnuda.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
Amigo en la adversidad, amigod de verdad.
La abundancia hace infelices a los ricos.
A las andadas volví, pronto me arrepentí.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
Lo que me incomoda no me agrada y lo que no me parece bien tampoco me gusta.
De once veces que hagas bien, te arrepentirás diez.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
Quien no sufrió una escasez, no guarda para después.
Quien bien quiere, tarde olvida.