El sastre que no hurta, no es rico por la aguja.
A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
El que tenga rabo de paja, no se arrime a la candela.
Todo hombre tiene su manía.
Quien escucha, su mal oye.
Cuando la zorra anda a caza de grillos, no hay para ella ni para sus hijos.
Cachetón en cara ajena, cara cuesta la docena.
Tiene suficientes riquezas el que no pide prestado ni tiene que adular a nadie.
Amor, con amor se cura.
El mandar no tiene par.
Como es el padre, así es el hijo.
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
Poco a poco se anda lejos.
Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.
Cuando el hombre llega al extremo, aparece la oportunidad de Dios.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
No te desesperes mientras puedas enamorarte
Una lágrima puede decir más que un llanto.
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
La muchacha que es bonita, afeites no necesita.
Cuando el español canta, o ha llorado o no tiene blanca.
Rebuznos de asno no llegan al cielo.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.
La lengua es el azote del culo.
Nadie se hace rico dando.
El lo que se pierde, se aprende.
La mucha tristeza sueño acarrea.
El regalo del mal hombre no trae consigo nada bueno.
Quien mucho desea, mucho teme.
La cerilla tiene cabeza pero no tiene corazón.
Burro que tropieza dos veces en el mismo canto, es burro doblado.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
El hombre se arropa, hasta dónde la sábana le llegue.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
Si te cansas de un amigo, préstale dinero.
Los votos hechos durante la tormenta se olvidan al llegar la calma.
El amor de un yerno y el sol de invierno tienen el mismo calor.
Carne puta no envejece.
Renuncia solo cuando estés bajo tierra
Al amigo, con su vicio se le debe querer y atender.
Para los muertos y los ausentes no hay amigos
Casa, viña y potro, hágalo otro.
Mucho apretar, listo aflojar.
Valor y querer, facilitan el vencer.