El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
A la mujer, el hombre la ha de hacer.
Con el favor no te conocerás, sin él no te conocerán.
Sin trabajo no hay recompensa.
La manera de evitar grandes faltas es cuidarse de las pequeñas.
La verdad es como la rosa, siempre tiene espinas.
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
El amor mueve montaña.
El hijo prevenido se abastece en el verano, pero el sinvergüenza duerme en tiempo de cosecha.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
Nunca vi mayor afán, que muchos hijos y poco pan.
A manos frías, corazón ardiente.
Cada ollero alaba su puchero.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
Amigo por su interés, amigo tuyo no es.
En cada casa, un solo amo.
El que buen salto da, a sus pies se atiene.
Para muerte repentina, mezclar trago y gasolina.
Campo florido, campo perdido.
La vejez es la única condena de la vida que afecta a buenos y malos por igual.
No hay provecho propio sin daño para otro.
Por su facha y alharaca, el nuevo rico se saca.
No se puede estar al plato y a las tajadas.
Lo que hace tu mano derecha que no lo sepa tu izquierda.
No me tientes Satanás.
El hijo que está en casa no es estimado por los padres.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
Al capón que se hace gallo, azotallo.
Con arte y con engaño se vive la mitad del año y con engaño arte se vive la otra parte.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
Menos ha de ser llorado el muerto que el desdichado.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
El humo al suelo, agua en el cielo.
Cuando los santos hablan, licencia de Dios tienen.
Bodas y aguas, como son guiadas.
Los sinsabores ajenos, de lejos se sienten menos.
Hay dos cosas, oh discípulo, que conviene evitar: Una vida de placeres; eso es bajo y vano. Una vida de mortificaciones; eso es inútil y vano.
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
Mujer al volante, peligro constante.
Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.
Más necio es que necio el necio que quiere pasar por sabio.
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
Antes me muero que prestar dinero.
Lo que en la mocedad no se aprende, en la vejez mal se entiende.
No hay guerra más hiriente que entre hermanos y parientes.
Es más fácil hablar que saber guardar silencio.
Más vale riqueza de corazón que riqueza de posesión.
Haces mal, espera otro tal.
Amigos que admiten regalos, ¡malo, malo!.