Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Despacito por las piedras
Hacerse la boca agua.
Las malas nuevas, pronto llegan.
A los ojos del novio su novia siempre es la más bella.
El enano ve gigantes por todas partes.
Mucha agua en la otoñada, poco trigo y menos cebada.
El amor iguala a los que se aman.
El que esta arriba, no se acuerda del que esta abajo.
Un maravedí sobre otro llegan a comprar potro.
Chivo que se devuelve se esnuca.
Un pie calzado y otro descalzo
Corazón alegre hace fuego de la nieve.
Nadie sabe lo que vale el agua hasta que falta.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
Una mentira, madre es de cien hijas.
Rico que ha sido pobre, corazón de cobre.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
Es mejor encender una cerilla que maldecir la oscuridad.
Las palabras no cuestan plata.
El bien y el mal andan revueltos en un costal.
Al rey muerto rey puesto.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Donde no hay celos no hay amor.
Mañana te lo dirá la vida.
Lo que con el ojo veo, con el dedo señalo.
La ciencia siempre es decente, y la ignorancia insolente.
Aunque mucho suena, solo echa aire la trompeta.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
Los pequeños ladrones, desde la cárcel, ven pasar a los grandes ladrones en carroza.
El amor hace salir alas
Cada día, su pesar y su alegría.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
El amor de los gatos, a voces y por los tejados.
Lo poco es poco, pero nada es menos.
En septiembre cosecha y no siembres.
De la nieve no sale más que agua
Jamás se desvía uno tan lejos como cuando cree conocer el camino.
Casa revuelta, huéspedes espera.
Habla poco, anda grave y parecerá que sabes.
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
Firmar sin leer, solo un necio lo puede hacer.
Albañil seas y en el cierre de un tejado te veas.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
Reniega de bestia que en invierno hace siesta.
Paga en tres veces, tarde, mal y nunca.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
Las palabras no dan fuerza a las piernas.
La ira es en vano sin una mano fuerte.
Quien en Febrero no escarda, ¿a qué aguarda?.