Dichas y quebrantos nos vienen de lo alto.
Una buena acción se olvida, y una mala nunca en la vida.
Marzo trae las hojas y noviembre las despoja.
Quien tiene enemigos, no duerma, que hasta el escarabajo del águila se venga.
Innovar, casi siempre es empeorar.
Ahora adulador, mañana traidor.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
El casamiento y el buñuelo quieren fuego.
Nadie entre en el bien sino mirando cómo ha de salir de él.
Cambio de costumes, par es de muerte.
Febrerillo loco, un día peor que otro.
La que luce entre las ollas no luce entre las otras.
La ignorancia es la madre de la felicidad.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
Cuerpo descansado, dinero vale.
Las flores son para los muertos.
El universo no es más que una enorme ciudad, llena de seres, divinos y humanos que por naturaleza se aman unos a otros.
Del empréstito, a veces, o ganarás amigo, o le pierdes.
En amores: Corazones y en Empedradas: Zapatos.
No hay tonto para su provecho.
La alegría da miedo
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
A marido ausente, amigo presente.
En tu comunidad, no luzcas tu habilidad.
Encontrar demasiados defectos significa diluir una amistad
Sin penas, todas las cosas son buenas.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
La moda no incomoda.
Donde hay confianza, da asco.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
La mujer rogada y la olla reposada.
O con el mundo o con Dios; pero no a la par los dos.
Hay amores que matan.
Niebla en la mañana, tarde muy galana.
A falta vieja, vergüenza nueva.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Por las vísperas se conocen los santos.
Novia llorosa, sonriente esposa, novia sonriente, llorosa esposa.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
Es mejor encender una vela, por pequeña que sea, que maldecir las tinieblas.
Invierno claro ni en verano nublado.
La imprudencia abre la puerta, y la pereza la mantiene abierta.
El secreto de la vida no es hacer lo que quieras, sino querer lo que haces.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
Al nopal lo van a ver solo cuando tiene tunas.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
Aire gallego, escoba del cielo.