Quien supo esperar, llega a triunfar.
Cuidado con los secretos porque son una poderosa arma. Puedes utilizarla a tu favor o puede ser reutilizada en tu contra.
Del gaznate para abajo, todo sopas de ajo.
De mujer que es madre, nadie nunca mal hable.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
Pagan justos por pecadores.
El vino casi es pan.
El cuco que no canta en Abril, o está malo, o se quiere morir.
Mañana de niebla, tarde de paseo.
Es una pena ser viejo, pero no lo es todo el que quiere.
Saltar de la sartén para caer en las brasas.
Al buen amigo lo prueba el peligro.
Está más loco que una cabra.
Si quieres quedar bien, nunca digas que te va muy bien.
El último que se pierde es la esperanza.
No hay rey traidor y papa excomulgado.
Otro problema para mi coño, no tengo coño, no tengo problemas.
Nunca des consejo sin que lo pidan.
A fuerza de probaturas perdió el virgo la Juana.
Boda, en igualdad, hasta en la edad.
A ciento de renta, mil de vanidad.
Las cosas más importantes de la vida no son cosas.
Aunque callo, irse han los huéspedes y comeremos el gallo.
La necesidad hace a la vieja trotar.
No ensucies el agua para después tomártela.
Deja que el buey mee que descansa.
Bollo crudo, engorda el culo.
Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Se conoce a sí mismo aquel que vive en armonía con el universo navajo.
Zumbido de mosquito, es nada, grande grito.
Dos agujas no se pinchan.
Lo prestado está a la vera de lo dado.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
No puedes poner maíz en una canasta con huecos.
Deja al menos un huevo en el nido
No digas que eres feliz hasta que tu enemigo se haya ido
Entre más apuro menos prisa.
¡Ojo alerta con la moza y con la puerta!.
La cuestión no es llegar, sino quedarse.
Ponte al sol y harás sombra.
Todo va a parar al dedo malo.
El que madruga, encuentra todo cerrado.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
El jumento para la arada es malo; para la carga es bueno.
Si tienes pan y lentejas, ¿por qué te quejas?.
Ruega a Dios por el mal señor, porque no venga otro peor.
Si quieres saber de verdad qué piensa de ti tu vecino, riñe con él.
Se comió mi merienda y se cagó en el zurrón.