Gozo anticipado, gozo malogrado.
A la mujer y a la gata, no les lleves la contraria.
A Dios lo mejor del mundo, pues es señor sin segundo.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
El nosotros anula el yo.
Ni pidas a mujer hermosa, y prometas a pobre, ni debas a rico.
Cuando vivas entre zorros, zorrea tu un poco.
Esto huele a cuerno quemado.
El que ha de besar al perro en el culo, no ha menester limpiarse.
Al que es fraile, todos le parecen del mismo aire.
Al comer y al cagar, prisa no te has de dar.
Boca con boca se desboca.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
Pisar mierda trae buena suerte
Viejo es Pedro para cabrero.
No hay buena salud donde no entra buena luz.
Vejez y hermosura nunca se vieron juntas.
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
De la viña del vecino, sabe mejor el racimo.
Muerto que no hace ruido, mayores son las súas penas.
El buey ruin pereceando se descuerna.
El mal caldo, hirviendo y soplando.
El humo al suelo, agua en el cielo.
Quien bebe tras la cocina, dé una higa a la medicina.
El agua clara y corriente, no contamina a la gente.
Al aguador, su cuba y no la borla del doctor.
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
Cuando hago la escobada, nadie entra en mi morada.
Lo cortes, no quita lo valiente.
No llenarás bien la panza, si antes no haces matanza.
Una palabra aguda hiere más que un arma afilada.
La mejor bellota es para el peor marrano.
Amistad veloz, arrepentimiento asegurado
Sabemos del otoño cuando la hoja llega al moño.
No alabes ni desalabes hasta siete Navidades.
Cabeza con seso pa'los preguntones que comen d'eso.
Ser amable es ser invencible.
No hay árbol que el viento no haya sacudido.
Yo no siento que mi marido juegue, sino que pierda.
A veces es más fatal, la medicina que el mal.
Agua cocida, saludable y desabrida.
Según es el dinero, es el meneo.
Bebe y ata la bota.
Casa de pan tierno, casa sin gobierno.
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
No confundas al hombre en el tribunal ni desvíes al justo.
Para decir que el toro viene, no es menester tantos arrempujones.
Alguien se puede salvar de un rayo; pero de la raya no.
Aunque esté echado el cerrojo, duerme con un solo ojo.