En enero, suda el fresno.
Quien no ha sudado la plata, la coge y la desbarata.
La que por la calle pasa, es mejor que la de mi casa.
En Marzo tres hojitas tiene el ajo.
En el acto de varar, manda la máquina parar.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
Una buena cabra, una buena mula y una buena mujer, son muy malas bestias las tres.
Sigue los impulsos de tu corazón
Si deseas ser feliz, tienes que desear ver a otros felices también.
Dineros me dé Dios; que con mi poco saber me aviaré yo.
Lo dicho, dicho está.
Hijo casado, vecino airado.
Es en lo más estrecho del desfiladero donde comienza el valle.
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
Si mi cuerpo muere, deja que mi cuerpo muera, pero no dejes morir a mi país
Algunos buscan la felicidad. Otros la crean.
Nada es barato sin una razón.
Enfrenta la lengua; considera y rumia las palabras antes de que salgan de la boca.
Gallina que no pone huevos, al puchero.
Cambio de costumes, par es de muerte.
Los amigos van y vienen, los enemigos se acumulan.
Soplo de marzo y lluvia de abril, a agosto y septiembre los hacen reír.
Abranla piojos, que ai les va el peine.
Es mejor callar que con tontos hablar.
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
Juez que de la equidad es amigo, ese quiero yo para mi litigio.
Cuando la vieja se remoza, andar ligera debe la moza.
Febrero el corto, el pan de todos.
Prefiero burro que me cargue y no caballo que me tumbe.
El que para pobre está apuntao, igual le da estar de pie que sentao.
Gallo viejo con el ala mata.
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
Quien tiene dolencia, abra la bolsa y tenga paciencia.
Trabajar es virtud; pero trabaja tú.
Al leñador caza, y al cazador leña.
El que no anda, no tropieza.
Bebe caldo, vive en alto, anda caliente y vivirás largamente.
No sufras por calenturas ajenas.
El que bruto entra, bruto se ausenta.
Cuerpo descansado, dinero vale.
Quien por malos caminos anda, malos abrojos halla.
Recoge tus gallinas que voy a soltar mi gallo.
Donde hay gana, hay maña.
A otra puerta, que ésta no se abre.
Parientes pobres y trastos viejos, pocos y lejos.
Riñen los ovejeros y perecieron los quesos.
La cabra siempre tira al monte y no se resbala por el peñasco.
Ya me morí, y quien me lloró vi.
Quien a comer de gorra se mete, come por siete.
Bien reza, quien en servir a Dios piensa.