El trabajo es bendito; por eso ni se toca.
A gallo viejo gallina joven.
A los audaces la fortuna les ayuda.
Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
No es amistad la que siempre pide y nunca da.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
No hay hermosura sin gordura.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
El amor es el precio para quien quiere comprar el amor
Nada con nada, total nada.
El mundo es para los osados, no para los tímidos callados.
El aburrimiento es consecuencia de la pereza
Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Nadie se alabe hasta que acabe.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
Más fácil entra un camello por el ojo de una aguja, que un rico entre al reino de los cielos.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
La fuerza vence, la razón convence.
Una lágrima puede decir más que un llanto.
Ganar, poco vale sin guardar.
Boca que no habla, Dios no la oye.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
Nace en la huerta lo que no siembra el hortelano.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
Más quiero ser de moza desdeñada, que de vieja rogada.
Saber es poder.
El mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota.
Más ordinario que un moco en una corbata.
Aun conociéndolo, el cura y la mariposa caen en el fuego
Callemos, que el sordo escucha.
La gloria, a la larga, se torna amarga.
La oportunidad es calva, y hay que agarrarla por los cabellos.
A quien has de acallar, has de halagar.
Lo que se come desaparece, lo que se da con el corazón nos es devuelto aumentado
Disfruta cada momento porque la vida es corta.
De la buena hierba me libre Dios, que de la mala me libro yo.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
Hacer la del humo.
A la mujer buena, todo el cariño es poco.
En queriéndome Dios aunque no me quieran los santos.
Mal lo aliña quien en sus tiempos no labró la viña.
El agua fluye, las piedras se mantienen.
Hay que saber sacrificar la barba para salvar la cabeza.
Gozarse en el mal ajeno, no es de hombre bueno.
No es posible defenderse del aburrimiento
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.