Vive y deja vivir.
Desnudo nací, desnudo me muero, ni gano ni pierdo.
La pereza hace todas las cosas difíciles.
Despistado como perro en cancha de bochas.
La amistad entre los hombres que se estiman es como la luna nueva que crece a medida que pasan las noches
El que no tiene cabeza, tiene que tener pies.
Las acciones revelan las pasiones
Dios nos libre de sufrir, todo lo que le cuerpo puede soportar.
Es estólido quien toma, la sátira como broma.
El que vive de favores, sirve a muchos señores.
Amor no mira linaje, ni fe, ni pleito, ni homenaje.
Si quieres miel no des puntapiés a la colmena.
El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.
Si la cobija es corta, aprende a doblarte.
Fue sin querer...queriendo.
Por pedir, nada se pierde.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
A quien de bueno viene, por bueno se le tiene.
Una idea de último momento es buena, pero la precaución es mejor.
Primero es Dios que todos los santos.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
Con bolsillo ajeno, todo el mundo es limosnero.
No hay alguno tan pobre que la muerte no le sobre.
Cuando la vieja se remoza, andar ligera debe la moza.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
Oír es precioso para el que escucha.
Hijo solo, hijo bobo.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
Ninguna situación es tan grave que no sea susceptible de empeorar.
La oprtunidad la pintan calva.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
Pasa la tormenta y desaparece el malvado, pero el justo permanece firme para siempre.
La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.
Real ahorrado, real ganado.
A quien nada quiere, todo le sobra.
Los buenos actos nunca se lamentan. Los malos actos nunca se olvidan.
Cuando uno no sabe bailar, dice que el suelo está húmedo.
Al endeble todos se le atreven.
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
Amigo y de fiel empeño; es el perro con su dueño.
A veces la hoja se hunde pero la piedra flota.
Al miedo plata; y al amor cariño.
A gran prisa, gran vagar.
Este si que se llevo el santo y hasta las limosnas.
A buena mujer, poco freno basta.
El arenque cuelga de sus propias agallas