Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
Sabio es aquel que piensa antes de actuar.
Nadie es tan bruto que tire piedras a un árbol sin frutos.
Quien vive sin disciplina, muere sin honor.
Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
No muchas cosas bien aprendidas, sino pocas y bien asbids.
El corazón del justo, piensa para responder.
No puedes enderezar el mundo con tu hombro.
Suele caerse la paciencia cuando la cargan de injurias.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Procure ser en todo lo posible el que ha de reprender irreprensible.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
Buen corazón vence mala andanza.
Es prudente el que cuando está en buena situación puede mantenerse como antes.
Ni el tiempo ni la marea esperan por nadie.
Cuando el pobre se arremanga, hasta el culo se le ve.
Ilusión es para un calvo tener en su calva algo.
Que mi Dios nos dé un varón, aunque resulte bribón.
Por unas saludes, no te desnudes.
Según serás, así merecerás.
Fortuna te dé Dios, talento no.
No gozar para no sufrir, es la regla del buen vivir.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
Buenas palabras no cuestan cobre y valen más que plata.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
Ni al jugador que jugar, ni al gastador que gastar, ni al avaro que guardar.
Al que da y quita le sale una jorobita.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
Con Dios voy; mis obras dirán quién soy.
Hablar con el corazón en la mano.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
Nadie está obligado a lo imposible.
En la amistad no se mira la obra sino la voluntad.
No importa lo el ancho y lo grueso, sino lo que dura tiezo...
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Quien lo hereda no lo hurta.
Nadie da palos de balde.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
La malicia de los unos nace de la estupidez de los otros.
Dar es corazón, pedir es dolor
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
El ejercicio hace maestro al novicio.