La vida no es senda de rosas.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
No saber qué hacer con las manos y los pies.
Diez mil preguntas, son una pregunta. Si contestas una pregunta, desaparecen las diez mil.
El que de joven no trabaja, de viejo duerme en la paja.
Haz lo que haces.
Más sabe el que entiende la malicia que aquel que la pronuncia.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
Las ideas están exentas de impuestos.
Pan y navaja poco alimento es para el que trabaja.
El dinero y el amor son dos cosas que no se pueden ocultar.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
Todo pasa frente al tiempo, y nosotros creemos que es él el que pasa
La señora ostentación, echa la casa por el balcón.
Todo el mundo nace poeta.
¡Cómo subo, subo de pregonero a verdugo!.
Despacito y buena letra.
El que no tiene nada que decir, suele hablar de más.
El beso es al amor lo que el rayo al trueno.
Nadie come gallina gorda de mano ajena.
El que no habla, no yerre.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
En la variación consiste el gusto.
El pobre, por pobre, va dos veces a la tienda.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
Días de mucho vísperas de ayuno.
De lo que come el grillo, poquillo.
Hambre, frío y cochino hacen gran ruido.
Si no es Juan, es Pedro.
El que no ayuda, estorba.
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Si Dios hubiera querido prohibirnos el vino, las viñas serían amargas.
El casado por amor vive vida con dolor.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
Nadie diga: de esta agua no beberé, por turbia que esté.
A lo que has de negarte, niégate cuanto antes.
Bebido el vino, perdido el tino.
Igual me da estar arriba que abajo, si soy el que trabajo.
En la cancha se ven los gallos.
Machacando, machacando, el herrero va afinando.
Mas vale un grito a tiempo que un sermón bien deletreado.
Ama al grado que quieras ser amado.
Te gires como te gires, tu culo sigue atrás.
Éste cree que vengo de arriar pijijes.
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
Cuidado con los secretos porque son una poderosa arma. Puedes utilizarla a tu favor o puede ser reutilizada en tu contra.
Unos saben lo que hacen y otros hacen lo que saben.
No hagas cosas buenas que parezcan malas, ni malas que parezcas buenas.
No llega antes el que más corre si no el que menos tropieza.