El sol de Marzo, da con el mazo.
Más puede diligencia que ciencia.
El que nace para ochavo, no llega a cuarto.
Arca cerrada con llave, lo que encierra no se sabe.
Haz lo que creas que está bien.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
Se conoce la cara de una persona, pero no su corazón.
Mucho te quiero, culo, pero no alcanza a besarte.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
Lo que los ojos no ven, el corazón no lo desea.
El padre para castigar y la madre para tapar.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
Malo es quien es bueno por interés.
Ayer era una flor, hoy solo es un sueño
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
Con un fraile no puede nadie, con dos, ni Dios, con una comunidad, ni la Santísima Trinidad.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
El tiempo es oro, la salud tesoro.
No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
Lo nuevo guarda lo viejo.
En lugar ventoso, tiempo sin reposo.
El relajo es dulce después del trabajo.
Lo pendejo y las reumas con lo vieja se acentúan.
Para su madre no hay hijo feo.
Fea con gracia, mejor que guapa.
Haz el mal y guárdate.
Lo que no quiere el hortelano le produce la huerta.
El que no tiene alforjas ni barril, todos saben adónde ha de ir.
Quien de mucho mal es ducho, poco bien le basta.
Lleno de pasión, vacío de razón.
La amante ama un día, la madre toda la vida.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
A la gallina apriétale el puño y apretarte va el culo.
Buenas noches y buenos días, y tú en tu casa y yo en la mía.
Dios aflige a los que bien quiere.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
A como come el mulo, caga el culo.
¿Qué puede el humo hacerle al hierro?
A mala cama, buen sueño.
En mi gusto y en mi gana, ni mi tata ni mi mama.
Bueno es beber, pero no hasta caer.
No gozar para no sufrir, es la regla del buen vivir.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
Guarda bien lo tuyo y no harán ladrón a ninguno.
Cuentas claras conservan amistades.
Buena fama, hurto encubre.
No a todos les queda el puro nomás a los trompudos.