Esto es pan comido.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
Los cojones del cura de Villalpado, los llevan cuatro bueyes y van sudando.
El que nace chicharra, muere cantando.
Navarro, ni de barro
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
A este son, comen los del ron, ron.
Huéspedes vendrán que de casa nos echarán.
Cada uno es para si y Dios es para todos.
Nadie sería mesonero si no fuera por el dinero.
Tres hijas y una madre, cuatro diablos para el padre.
Jugar la vida al tablero.
Corazón que no tiene placer, cagaos en él.
Al asno muerto ponle la cebada al rabo.
Favores harás, y te arrepentirás.
El que mucho habla, poco acierta.
De tal árbol tal madera.
El muerto y el arrimado, a los tres días apestan.
El que quiere a la col, quiere las hojas de alrededor.
Rico y de repente, no puede ser santamente.
Nunca peca por estulto, quien sabe escurrir el bulto.
Amor de puta y vino de frasco, a la noche gustosos y a la mañana dan asco.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Indios y burros, todos son unos.
El que tiene buenas piernas no necesita muletas.
La casa hecha y el hueco a la puerta.
Año derecho, de la era al barbecho.
Miércoles de ceniza, que triste vienes, con 46 días que traes de viernes.
El que tiene el culo alquilado, no puede sentarse en él.
El chocolate, muy movido y poco hervido.
Pascua pasada, el martes a casa.
Estos son polvos de aquellos lodos.
Hay golpes tan fuertes en la vida, yo no sé!
Casa de Dios, casa de tos.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino.
El aragonés fino después de comer tiene frío.
Lo cortes, no quita lo valiente.
Bodas en Mayo, males las llamo.
Buenas razones cautivan los corazones.
A cada uno lo toca escoger, la cuchara con la que ha de comer.
Entre hermanos, dos testigos y un notario.
Yo me atraco de jamón, y el envidioso sufre la indigestión.
Para quien no tiene a la suerte de su parte, todos los días son martes.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
Envidia, ni tenerla ni temerla.
Una respuesta amable mitiga la ira.
Solo triunfa en la lucha por la vida aquél que tiene la paciencia en sus buenos propósitos e intenciones.
A quien has acallado no le hagas llorar.
Al barrigón, no le vale faja.