Chico pueblo, grande infierno.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
Es que los dos cojeamos del mismo pie.
A mucho amor, mucho perdón.
De un hueco salimos y a un hueco vamos a dar.
Sombrerito nuevo tres días en estaca.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
Dios, cuando hizo el tiempo, lo hizo de sobra.
Yegua que no has de montar, de tu paja ni catar.
La ventura es paño que poco dura.
La cuña que más aprieta, palo es de la misma horqueta.
No te de Dios pleitos, aunque tengas derecho.
Ahora al bueno le llaman tonto.
Cuando hablares, cuida qué, cómo y de quién, dónde, cuándo y con quién.
Averiguelo, Vargas.
Saber por solo saber, cosa vana viene a ser; saber para ser mejor, eso es digno de loor.
Bien viene el don con la veinticuatría, y mal con la sastrería.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
El labrador siempre está llorando, o por duro o por blando.
Dar un cuarto al pregonero.
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
Pájaro viejo no entra en jaula.
Muchos Mollet sacan buenos mofletes.
Si no puedes lo que quieres, quiere lo que puedes.
Cachicamo diciéndole a morrocoy conchúo
Domingo, domingo, día de pingo.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
Nadie quiera de lo ajeno más de lo que quisiera el dueño.
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.
El vergonzoso se muere de hambre entre dos panes.
Échate este trompo a la uña.
Las cosas en caliente pegan.
Una palabra deja caer una casa.
Al tonto se le conoce pronto.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Hacérsele a uno el campo orégano.
El vivo a señas y el tonto a palos.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
Le pedí a Dios todo para gozar la vida, Él me dio vida para gozarlo todo.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
En queriéndome Dios aunque no me quieran los santos.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Seas alto o bajo, no engañarás al trabajo.
Burlas de manos, burlas de villanos.
La mujer es como el sendero por el que se camina: no se debe pensar en los que ya lo anduvieron ni en los que lo andarán.
Aprende de maestro y vendrás a ser diestro.
Hacer un viaje y dos mandados.