Antes mujer de un pobre que manceba de un conde.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
Cada cual a lo suyo.
Antes de pedirle ropa a un hombre, mire la ropa que él lleva.
Da de comer a un hombre y te obedecerá.
Peso y medida quitan al hombre fatiga.
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
El amor del cobarde hace hombre para alarde.
Hijo de padre pudiente, aunque no sea honrado es valiente.
Dios nos libre del hombre de un solo libro.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
De cien hombres, uno; de mil mujeres, ninguna.
La fuerza mas grande del hombre radica en el corazón.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
Mujer pecosa, mujer candela.
A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
Malo es tener mozo, pero es peor serlo de otro.
Harto da quien da lo que tiene.
En casa de Manuel, él es ella y ella es él.
A la vejez, dinero y mujer.
Poderoso caballero es don dinero.
A buey viejo, cencerro nuevo.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
Señorito de pueblo y caballo criado a hierba, puta mierda.
Cazador, mentidor.
Un hombre puede valer cientos y cientos pueden no valer un hombre.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
Date a placer, Miguelejo; morirás de viejo.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
Tres cosas echan al hombre de su casa: El humo, el frio y la mala esposa.
Viejo con moza, mal retoza.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
Nazca mi hijo varón, aunque sea ladrón.
Un hombre sin amigos es como un abedul desnudo, sin hojas ni corteza, solitario en una colina pelada.
Amigo viejo para tratar y leña seca para quemar.
Entre una mujer hacendosa y hacendada, la primera más me agrada.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
En vez de ella, bien quisiera la mujer, que uno pariera.
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
Naipes, mujeres y vino, sacan al hombre de tino y lo llevan por el mal camino.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Las obras de caridad dicen quien es hombre de bondad.
Ni hombre sin vicio, ni comida sin desperdicio.
El hombre se arropa, hasta dónde la sábana le llegue.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.