Ningún rencor es bueno.
Los ojos son el espejo del alma.
No le quiere mal quien le quita al viejo de cenar.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
Abuelos y tíos cuando están tendidos.
Dame rojura y te daré hermosura.
Ni caballo patiblanco, ni tierra falduda.
Un corazón amante y bello nunca es viejo.
La mala hierba, presto crece.
La obra bien hecha, a su autor recomienda.
Ser más bueno que el pan.
Palabras de santo, uñas de gato.
Piedra que rueda, no crea moho.
Es hombre honrado el que es todo lo que hay que ser para no morir ahorcado.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
Humildad y fiereza, todo en una pieza.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
Caridad con trompeta, no me peta.
No falta de que reirse.
Con el dinero sudado, se compra mejor mercado.
La zorra, por la cola.
El vino en jarro cura el catarro.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
La salud no tiene precio y el que la arriesga es un necio.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Esto de mi casamiento es cosa de cuento; cuanto más se trata, más se desbarata.
Agua limpia de fuente viva.
Haz lo que diga el fraile y no lo que hace.
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
Quien tras putas anda y su hacienda les da, en el hospital parará.
Cántaro vacío, con solo aire hace ruido.
Al dibujar una rama es necesario escuchar el soplo del viento.
Cree en Dios pero amarra los camellos.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
Estás más perdido que un juey bizco.
El hombre es para el hombre un espejo.
Al toro hay que agarrarlo por los cuernos.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
Buen alimento, mejor pensamiento.
Hasta lo que es más perfecto, también tiene su defecto.
Aunque me visto de lana, no soy oveja.
El cebo es el que engaña, no la caña.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
Cuando comienzan las uvas a madurar, comienzan las mozas a bailar.
Malo va al que arrastran, aunque vaya en serón nuevo.
Fiar es de hombre bobo, pues es pagar lo que come otro.
Por bueno que sea un caballo, necesita espuelas.
Lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro.
Trabajo ajeno pesa menos que el heno.