Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Cuesta arriba o cuesta abajo, echa siempre por el atajo.
¡Qué cosa linda sería hurtar, si fuera por los cintos que colgaran!
El que se apura, poco dura.
Yo te hice y tú me enseñas.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Buen disimulo, se tapaba la cara y enseñaba el culo.
Chimenea acabada, a los tres días ahumada.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
Patada de yegua no duele.
Más obrar que hablar.
De tal árbol tal astilla.
Huyendo del hoyo caí en el arroyo.
De lo que se come se cría.
Mozo sermonero o no tiene novia o no tiene dinero.
A gran calva, gran pedrada.
A lo hecho, pecho.
Llevar agua al mar.
El que se acuesta con niños, se levanta meado.
No maldigas la oscuridad, enciende la vela.
Cada palito tiene su humito.
De un hueco salimos y a un hueco vamos a dar.
Olla tiznada, bien es guisada.
Madre vieja y camisa rota no es deshonra.
Salvarse por los pelos.
Agua esperé y tarde sembré, sabe Dios lo que recogeré.
Al estudiante, el tabaco no le falte.
Cebada granada, a ocho días segada.
La zorra cambia su pellejo; pero no sus mañas.
A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
Creerse el papá de los helados.
La mujer del marinero, cuando hay pesca, tiene dinero.
¿Con caballo, con dinero y sin mujer, cuándo se te vuelve a ver?.
Indio comido indio ido.
De casta le viene al galgo.
Zurra y más zurra, hasta que la vara se quiebre o caiga la burra¡.
Es tonto, pero se mete en casa.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Oír como quien oye llover.
Maldigo el diente que come la simiente.
Hacer de tripas corazón.
A lo que puedas solo no esperes a otro.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Dádiva forzada no merece gracias.
Ajo cebollino, para con vino.
Por unas saludes, no te desnudes.
El que se pica, ajos come.