La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Que el amor sea como un paño que envuelve tu vida y tu muerte
Dar puntada sobre puntada, como sastre en víspera de pascua.
Ni un dedo hace mano, ni una golondrina verano.
El cerdo no sueña con rosas, sino con bellotas.
El que cuida la higuera, comerá de su fruto.
Hay ropa tendida.
Entre lo feo y lo hermoso, deme Dios lo provechoso.
Lo que se dice en la mesa debe ser envuelto en el mantel.
A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
Aceitunas, una o dos, y si tomas muchas, válgame Dios.
Cuando el camino es corto, hasta los burros llegan.
El que afloja tiene de indio.
Saber es poder.
Hay más días que sandías.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
Quien está presente sigue viviendo; quien se ausenta lo tienen por muerto.
Cada cual en su madriguera sabe más que el que viene de fuera.
Como poroto de la chaucha.
Buenas palabras, cantar de cigarras.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
En Mayo regresa el rebaño.
Mujer mayor, es la mejor.
Hacer enseña a hacer.
A la mujer que fuma y bebe el diablo se la lleve. Y si además mea de pie, "liberanos domine".
Juego y paseo, solo para recreo.
Lo que uno no quiere, el otro lo desea.
De buen caldo, buenas sopas.
El que se va sin que lo echen regresa sin que lo inviten
Hay más tiempo que vida.
Más mueren de ahítos que de aflitos.
Agua y sol, tiempo de caracol.
Pies fríos, corazón caliente.
El oro se prueba con el fuego; la mujer, con el oro; y el hombre, con la mujer.
Si quieres que te vengan a ver ten la casa sin barrer
Ya me cansé de descansar.
Si quieres de tu amigo probar su voluntad, finge necesidad.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
A buen año y malo, molinero u hortelano.
Unos siembran el pan y otros lo cogerán.
Bueno y barato, no caben en un zapato.
Dame un pijo y te traeré un hijo.
Para otro perro ese hueso, tan descarnado y tan tieso.
Una deuda, veinte engendra.
Ser rico y privarse, no es ser rico, sino guardián de equipajes.
A cada rey su trono.
Hacer la del capitán Araya; embarcar a los demás y quedarse en la playa.
El Dios desea el respeto del pobre más que la honra del encumbrado.