La pereza es la madre de la pobreza.
Quien bien quiere a Beltrán, bien quiere a su can.
Madura apenas la mora, y el mirlo se la devora.
Enero mojado, bueno para el tiempo y malo para el ganado.
De la mar el mero y de la tierra el carnero.
La hermandad hace al masón, y el presupuesto al "mamón".
Dime caldero, que el caldero me llevo.
El que araña y muerde, poco puede.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
No nada más de pan vive el hombre.
Mala noche y parir hija.
Donde el gusto falta, nada valen el oro y la plata.
El pan, por el color; y el vino, por el sabor.
Esta más caliente que pepita en comal.
Bebe tras el caldo y vaya el médico al diablo.
La razón y el agua hasta donde dan.
La mula de los Robledos, es mero sudor y pedos.
Bebiendo por la bota, parecerá que bebes una gota.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Quien dice que la pobreza no es vileza, no tiene seso en la cabeza.
Aire de Levante, agua delante.
Como hormigas en la sartén al fuego.
Agua de enero, todo el año tiene tempero.
Estudiante que no estudia, en nada bueno se ocupa.
El viajero que sed siente, se agacha y besa la fuente.
Para cruzar un río y dar dinero, nunca seas el primero.
Hierba segada, buen sol espera.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
Buey que rumia, nada le duele.
Ir de trapillo.
Con pan y vino, se anda el camino.
Toma y daca.
En gran casa, gran gasto se amasa.
El que va a un entierro y no bebe vino, el suyo le viene de camino.
Carne puta no envejece.
Favor retenido, no debe ser agradecido.
Cuando dos pleitean, un tercero se aprovecha.
Por Septiembre, quien tenga trigo que siembre.
Sol que mucho pica, o llueve o graniza.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
A quien mucho tiene, más le viene.
Vale más tener que no desear.
¿Quién dijo miedo?. Y huyó al sonar un pedo.
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
Líbrame de estar sudado del aire encallejonado.
Al pesar por el bien ajeno, llaman envidia y es veneno.
Mas cuesta alimentar un vicio, que criar dos hijos.
Aceitunas agrias, el padre las comió y el hijo las caga.
La esperanza es como el azúcar en el té. Aunque es muy poca, todo lo endulza.