Para prosperar, madrugar.
Vivir de fiado es la manera de pagar el doble.
El que depende de la mesa de otro, con frecuencia cena tarde.
No te quemes la boca por comer pronto la sopa.
Agua caliente, salud para el vientre.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
En la huerta que hay mozo, está en la acequia o en el pozo.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
Da de comer a un hombre y te obedecerá.
Maíz comprado no engorda.
Lo poco gusta, lo mucho cansa.
Agua estancada, agua envenenada.
Cuando el río no hace ruido, o no lleva agua o va muy crecido.
La compañía en la miseria hace a ésta más
Cuando el hombre más tiene, más quiere.
Comer bien cagar fuerte y no tener miedo a la muerte.
Muchas veces el que escarba lo que no querria entrada.
Antes me muero que prestar dinero.
Inflama más la comida que las musas
De tierra de alacranes, pocos panes.
Antaño me mordió el sapo, y hogaño se me hincho el papo.
Más moscas se cazan con miel que con hiel.
Desnuditos nacemos y después todo apetecemos.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
Ir a cazar con hurón muerto es desconcierto.
Mayo templado, mucha paja y poco grano.
A caballo comedor, cabestro corto.
Oveja de todos, cómenla lobos.
Para curar el mordisco, babitas del mismo "pizco".
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
Hombre a caballo, en cada venta echa un trago.
De vino aguado o agua envinada, no me des nada.
Al amo comerle y no verle.
Las migas de pan a las dos vueltas ya están, las del pastor cuando más vueltas mejor.
Más vale sudar que toser y tiritar.
Tarea que agrada, presto se acaba.
Pajaro que comió, voló.
De lo vedado, un solo bocado.
Agua trae en el cuerpo luna con cerco.
El que se quemo con leche hasta las cuajadas sopla.
Niño que llora, de mear se ahorra.
Hacer la del humo.
Mercader y puerco, quiérolos muertos.
Mucho ruido y pozas nueces.
A la mesa me senté, y aunque no comí, escoté.
Tras el vicio viene el lamento.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.