Donde se quita y no se pon, se llega pronto al hondón.
Tres fanegas bien labradas dan más que siete arañadas.
Si se muere el que me debe, todo se pierde.
El que bien huele, mal hiede.
Agua no emborracha, ni enferma ni entrampa.
El temor modifica tu conducta.
La oración de Zumaque: para trbajar no te mates.
A hombre recién levantado, ni le propongas negocios ni le pidas un prestado.
Soltero maduro, maricón seguro.
Más sabe quien mucho anda que quien mucho vive.
Zumo de limón, zumo de bendición.
Hay más días que ollas.
El último mono es el que se ahoga.
El que está, y no está por su gusto, que se joda es justo.
Para una hormiga, una tormenta es una lluvia torrencial.
De soltera, fina y curiosa, de casada, gorda y asquerosa.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Cada pez en su agua.
A cada cerdo, le llega su sábado.
Agua de mayo, no cala el sayo.
Penas amargas, son menos largas.
Yernos y nueras, en las afueras.
Tanto tiempo en el campo y no conoces el matojo.
Siempre que ha de hablar un lisiado, en la puerta un jorobado.
De oveja negra, borrego blanco.
En julio, ¿dónde anda el mozo? Pues va de la acequia al pozo.
Septiembre el vendimiador, corta los racimos de dos en dos.
En materia de dinero, no hay compañero.
Zorro dormilón no caza gallinas.
Lo heredado y lo ganado al juego, se tiene en poco aprecio.
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Junio brillante, año abundante.
Un amigo vale cien parientes
El que está en el lodo querría meter a otro.
Da buena cava a tu viña, y tendrás buena vendimia.
Anda el hombre a trote por ganar su capote.
No hay plazo tan lueñe que no lo tema el que debe.
Poco y en paz, mucho se me haz.
Con persona de pelo panojo, mucho ojo.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
Hay que coger al toro por los cuernos.
El que huye, obedece.
La uva de Torrentes ni la comas ni la des; para vino buena es.
El verano muere siempre ahogado
La mujer en casa y con la pata quebrada.
Para aprender, perder.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
Carnero, hijo de oveja, no yerra quien a los suyos semeja.
Quien salva al lobo, mata al rebaño.