Anda con tiento cuando tengas de cara el viento.
El agua tiene babosas.
Hombre cornudo, más vale de ciento que de uno.
El que vive en la montaña, piensa que tiene algo y no tiene nada.
Al que bebe buen vino en jarro, quiébrale el cacharro.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
Cachicamo trabaja pa' lapa.
El mundo es un pañuelo [a veces lleno de mocos].
Al último siempre le muerde el perro.
Dijo el jamón al vino: aquí te espero, buen amigo.
Rapados y por rapar, todos han de pagar.
Septiembre en fin de mes, el calor vuelve otra vez.
Tiene el sartén por el mango.
Un clavo saca a otro clavo.
Algo es algo, dijo, al ver un hueso el galgo.
Cuando menos piensa el galgo, salta la liebre.
Ponga agua en su vino.
De diestro a diestro, el más presto.
Cuando el muerto encuentra quien lo cargue se hace el pesado.
Al que muere en el barco, le reclama el charco.
Domingo, domingo, día de pingo.
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.
La ocasión llega, llama y no espera.
Hasta el rabo, todo es toro.
Cazador que tira y no persigue, poco o nada persigue.
Cuesta arriba o cuesta abajo, echa siempre por el atajo.
De tal palo tal astilla.
Fruto vedado el más deseado.
Picar y afilar, afilar y picar, y el prado sin segar. Solo me gustaría entender que tu dios me amas
Ráscate la pierna, que te duele la cabeza.
A catarro gallego, tajada de vino.
Cargos son cargas, a veces muy pesadas.
A cada día su pesar y su esperanza.
Aguarraditas de Abril, unas ir y otras venir.
La cabra siempre tira al monte.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
La zarza da el fruto espinando y el ruin llorando.
Es gran bobada poner cebo al ave cazada.
Hijo de gato caza ratón; hijo de pillo sale bribón.
Quien mucho duerme, poco vive.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
Es mejor ser envidiado que ser apiadado.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
En Agosto trilla el perezoso.
Bueno es que haya ratones, para que no se sepa quién el queso se come.
Quien por su seso se guía, hará cualquier tontería.
Acelgas benditas, de día tronchos y a la noche hojitas.
No hay peor esfuerzo que el que no se hace.
Perro que ladra no muerde.
Estamos tan ocupados llevando a cabo lo urgente que no nos queda lugar para lo importante.