Amigo tarambana, el que lo pierde, gana.
De tal colmena tal enjambre.
El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor.
¿Qué haces, hacedor?. Trabajar para el que duerme y está al sol.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
Cuando masques, no chasques.
El que cabras cría, va a juicio cada día.
Cabeza casposa, poco piojosa.
A buenos ocios, malos negocios.
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
Quiero ver si como ronca duerme.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
El borracho vendería los pantalones por beber.
El que tenga un hijo majadero, que lo ponga campanero.
Perro que mucho ladra, poco muerde, pero bien guarda.
Buscarle cinco pies al gato.
Abril, lluvias mil. Y si nos sale cabrón, lluvias a mogollón.
Donde hay buen vino y la tabernera es guapa, allí se me caiga la capa.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
Emprestaste, perdiste al amigo.
Habiendo amor, habrá una olla, con agua, sal y cebolla.
Quien con mocos va a la guerra con mocos vuelve de ella.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
Va al hoyo el mozo y el gozo al pozo.
Dar a luz rejuvenece, criar es lo que envejece.
Oveja que bala, bocado que pierde.
Rey en mi casa soy, y a donde no me llaman, no voy.
Amigo lejos, amigo muerto.
El mono sabe el palo al que trepa.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
Si tienes un amigo, visítalo con frecuencia pues las malas hierbas y las espinas invaden el camino por donde nadie pasa.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
Faena acabada, faena pagada.
Zapatero remendón bien aprovecha el cambrillón.
Mucho preito hace mendigo.
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
A la iglesia de Dios ni darle ni quitarle.
Bueno para en plaza, malo para en casa.
Ládreme el perro y no me muerda.
No falta de que reirse.
Cada día tiene su refrán y su afán.
El que nísperos come y bebe cerveza, espárragos chupa y besa a una vieja, ni come, ni bebe, ni chupa ni besa.
Niño que en la mesa canta, se atraganta.
Roba tú por allá, que yo robaré por acá.
El dinero es igual al estiércol, solo sirve para estar esparcido.
El que da primero da dos veces.
Acércate a los buenos, y serás uno de ellos.
O de trabajo o de trabajos muere el abogado.
De lo perdido, lo que aparezca.