Al perro más desmedrado dan el mejor bocado.
Hombre hablador, poco cumplidor.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Febrerillo loco, un día peor que otro.
La mujer que no hace nada, es bien mirada.
La gloria del amante es la persona amada.
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
La fuerza no es un remedio
Si los hombres estuviesen tan satisfechos de su suerte como de sí mismos, serían en su mayoría felices
Los hijos son la riqueza del pobre.
Tu eres tu propia barrera; sáltala desde dentro
Aquel es tu amigo, el que te quita el ruido.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
Los pensamientos no tienen fronteras
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá.
Ser bueno, a veces no es tan bueno.
Uno explica al amigo, el amigo a los demás
La alegría es el mayor bien de la vida.
Pólvora y tiempo se vuelan como viento.
Para que nazcan virtudes es necesario sembrar recompensas.
No digas no sin saber por qué no.
Belleza es riqueza, o por ella empieza.
El que no tiene cabeza, tiene lomo.
Bendito y alabado; que amanezco vestido y calzado.
Quien fracasa con frecuencia, va ganando en experiencia.
Para todo perdido, algo agarrado.
Se sabe donde se nace, pero no dónde se muere.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
Para ser sabio el amor no necesita ir a la universidad
El que tiene la plata pone la música.
Al buen amigo lo prueba el peligro.
Nobleza obliga.
El que no tiene una cruz, se la están haciendo.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
Al buen jugador la pelota le viene.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
La paciencia es el puerto de las miserias.
Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
Quien bebe no sabe lo peligroso del vino, quien no lo bebe no sabe de lo bueno que hay en él.
Más vale buen amigo que pariente ni primo.
El mundo está vuelto al revés
Tras cada pregón, azote.
El hombre más fuerte del mundo es el que está solo
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Del mirar nace el amar y del no ver el olvidar.
Buen hablar de boca, mucho vale y poco cuesta.
Dar puntada sobre puntada, como sastre en víspera de pascua.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Mujer refranes, o coja o puñetera.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.