Casa y potro, que lo haga otro.
En talento o en caudales, lo que tienes justo vales.
Haz el mal y guárdate.
Hacer de toda hierba un fardo.
Dinero de canto, se va rodando.
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.
Más vale fortuna en tierra que bonanza por la mar.
Amor comprado, dale por vendido.
Planta y cría y tendrás alegría.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
Andar y callar, eso es negociar.
Dinero que el naipe ha traído, hoy venido y mañana ido.
Navegar contra el viento es perder el tiempo.
Sabe agradecer la honra a quien te la hace y dona.
Jugador de mingo, pagador de mesas de domingo a domingo.
Decir es de charlatanes; hacer es de hombres formales.
El dar es honor; el pedir, dolor.
El prometer no empobrece, y cosa de ricos parece.
Come para vivir y bebe para comer.
Si tienes mucho, da tus bienes; si tienes poco, da tu corazón.
El buen general sabe vencer, pero también sabe no abusar de su victoria.
Quien no canea, calvea.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
Hacer la plancha.
Vive la vida a grandes tragos por que no te bastara cuando tengas que perderla.
Trocar un real por otro no acrecienta dinero.
Dar una higa al médico.
Hablar bien y hacer bien terminan con la misma letra; hablar bien es bueno, pero hacer bien es mejor.
Buen corazón vence mala andanza.
Quien virtudes siembra, fama siega.
Hablar bajo y obrar alto.
Antes de meter, prometer.
Consejos vendo y para mí no tengo.
Comer uva y cagar racimo.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Administradorcillos, comer en plata y morir en grillos.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
Comer verdura, y echar mala verdura.
¡Qué te fagorizen! (publicidad española de finales de los 60. FAGOR).
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
Ahorrar no es solo guardar sino saber gastar.
El tiempo es oro y el que lo pierde tonto.
Yo no siento que mi marido juegue, sino que pierda.
Es mejor deber dinero y no favores.
El dinero vaya y venga y con sus frutos nos mantenga.
Al buen, regalo; al malo, palo.
El que regala, no vende; pero sorprende.
Habiendo don, tiene que haber din.