Buena burra hemos comprado.
Estas son de mi rodada.
Las frutas lozanas, incitan las ganas.
Abrojos, abren ojos.
Yo le puedo dar de comer, pero hambre no le puedo dar.
Del aire se mantienen los camaleones, pero no los hombres.
Cada día pan blanco hace apetitoso el bazo.
Entre la verde y la madura, el hambre ayuda.
Olla cada día, aún siendo buena hastía.
Comadre andariega, donde voy allá os fallo.
Gato gordo, honra su casa.
Éramos pocos y parió la abuela.
A carne de lobo, hambre de can.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
Una vez se engaña a un gitano, dos a ningún cristiano.
Cuando no hay pan ni harina, todo ase vuelven mojinas.
De la noche a la mañana pierde la ovejas su lana.
Toda carne es sospechosa, más la muerta es venenosa.
La noticia mala llega volando, la buena, cojeando.
Año hortelano, más paja que grano.
Cuando ya el año caduca, le escuece el pavo la nuca.
Hambre y sed, la mejor salsa para comer.
La primera mujer, escoba, y la segunda, señora.
Nunca se pierden los años que se quita una mujer; van a parar siempre a cualquiera de sus amigas.
A la mejor cocinera, se le va un tomate entero.
El buey huertero se caga en la entrada o se caga a la salida.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
Cuando la mula ríe, el asno llora.
Llevar más palos que el burro de un yesero.
Pan de ayer carne de hoy y vino de antaño, salud para todo el año.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
Más tira coño que soga.
No habiendo lomo, de todo como.
La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come.
Estar como las putas en cuaresma.
El dar y el tener, seso ha de menester.
Mujer casada, casa quiere.
En la casa del músico, hasta los gatos maúllan por nota.
Además de cornudos, apaleados.
Dámela morena y graciosa, y no blanca y sosa.
Antes falta la palabra en la plaza, que el estiércol en la haza.
Le dijo la sartén al cazo.
De noche todos los gatos son negros.
Lo que siembras cosechas.
Deja que el buey mee que descansa.
La mujer y la mula cada día te hacen una y suerte te dará Dios si no te hacen dos.
Viejos los cerros y reverdecen
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
A cucharón grande pa' quitar el hambre.