El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
Si quieres matar a tu mujer, dale sardinas por San Miguel.
Las paredes tienen oidos.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Al roto, patadas y porotos.
A pan duro, diente agudo.
De trigo o de avena, mi casa llena.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
Por San Lucas siembra habucas; siembra pocas y cogerás muchas.
¿Quieres que te siga el can?, dale pan.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
Quien tiene dineros, compra panderos.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
Inflama más la comida que las musas
A burra vieja, albarda nueva.
Para las salchicas demasiado largas, el remedio es sencillo.
Cuanto más sucia es la criada, más gorda está el ama.
Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
Comer de su propio cocinado.
Al tomar mujer un viejo, o tocan a muerto o a cuerno.
A cualquier cosa llaman rosa.
Tres fanegas bien labradas dan más que siete arañadas.
Cada burro apechuga con su carga.
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.
Duerme más que un gato con anemia.
Con hermosura sola no se pone la olla.
Criada trabajadora hace perezosa a la señora.
El amor de los gatos, a voces y por los tejados.
Duro de cocer, duro de comer.
Juan de las Bragas, si no quieres que te lo digan, no las hagas.
Palabras y plumas el viento las tumba.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Las hijas son las madres en otros cuerpos más jóvenes.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
Por San Blas, el besugo atrás.
Mientras más se lava el cuervo más negro parece.
Dame gordura, darte he hermosura.
Siempre es bueno tener palenque donde rascarse.
Leña verde y gentejoven, todo es humo.
A hija casada, los yernos a la puerta.
Hijos y mujer añaden menester.
A gato viejo, rata tierna.
Por la noche juju y por la mañana burra muerta.
Fue por potros y trajo muletas ¡malhadada feria!.
Al asno muerto ponle la cebada al rabo.
Cabra manca, a otra daña.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
Levantando la enjalma, es que se ve la matadura.
Con el mal pastor, las ovejas se queman al sol.
El que siembra maíz, que se coma su pinole.