Dame para elegir y me darás para sufrir.
Lo que es bueno para el diente es malo para el vientre.
Enójate pero no pegues.
Al freír será el reír.
Con jolgorio y veraneando, se va el tiempo volando.
Si quieres buenas sementeras, por San Mateo siembra las primeras.
Perro ladrador, poco mordedor.
Hurta y reparte, que es buen arte.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
Si el chivo no le mama, ganancia para la cabra.
Septiembre en fin de mes, el calor vuelve otra vez.
Buena barba, de todos es honrada.
A buen bosque vas por leña.
Detrás de la leche nada eches.
Después de la resaca viene la pleamar.
Araña muerta, visita cierta.
El que rompe viejo, paga nuevo.
El pastor come la oveja y viste la pelleja.
Vámonos que mañana verá la tuerta los espárragos.
Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.
No satisfagáis jamás hasta la saciedad vuestros deseos; así os proporcionaréis placeres nuevos.
Bien está lo que bien acaba.
Sufrir mujer contenciosa, es brava cosa.
Una cosa es una cosa, y seis media docena.
Jugando a las verdades, descúbrense las puridades.
Más vale aliento de madre que leche de ama.
Si haces mal, pecado mortal; pero si haces bien, pecado también.
No hay que llevar cocos al puerto.
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
Brizna en ayunas, y sin comer plumas.
Más vale bueno que mucho.
El vino hace buena sangre
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
El guaro, las mujeres y el tabaco ponen al hombre flaco.
Quien hace los mandados que coma los bocados.
Febrero el corto, el pan de todos.
A la noche, arreboles, a la mañana habrá soles.
Tabaco, vino y mujer, echan al hombre a perder.
Agua que corre, nunca mal coge.
Quéjese de la muela aquel al que le duela.
A malos ratos, buenos tragos.
Todo lo prieto no es morcilla.
Sé primero en sembrar si quieres aventajar.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Puerta de villa, puerta de vida.
Ser un mordedor de pilares
El zorro que come gallinas cuando ve el gallinero suspira.
Con la mujer y el pescado, mucho cuidado.