Con vil dinero, tendrás vela y candelero; sin dinero vil, ni candil.
El que quiera ser bohemio, que no se eche el lazo al cuello.
Quien baila, de boda en boda se anda.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
Solo se cumplen los sueños de los que los tienen.
Al desdén con el desdén.
Quien mucho duerme, legañas tiene.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
Donde manda el amo se ata la burra.
Por charlatán y pedante, se destaca el ignorante.
Boca de miel y manos de hiel.
Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.
Casa y potro, que lo haga otro.
Quien mocos envía, babas espera.
La ocasión asirla por el guedejón.
Nadie es un gran hombre para su mayordomo.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
Cada tonto tiene su manía.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
No dará de culo quien sabe vivir con disimulo.
Unos nacen con estrellas y otros estrellados.
El que tonto nace, tonto muere.
Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y prepara tus yuntas.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
Ya muerta la burra, vino la albarda.
Un día es un día, y una paliza es un rato.
No es lo mismo estar jodido que estar jodiendo. (Respuesta ante el Senado español de Camilo Jose Cela cuando el presidente del Senado le reprochaba que estaba dormido).
Buey viejo asienta bien el paso.
Cortesías engendran cortesías.
Suegra, ni de caramelo.
El que escupe para arriba, le cae la saliva en la cara
Manda, manda, Pedro y anda.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
Quien entre perros camina, fornica en cualquier esquina.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
Con cacao se paga el cacao, con dinero el dinero y con maíz el maíz.
Cocido o crudo, en el fuego estuvo.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
Si vives de fiado, vives señalado.
Al conejo y al villano, despedazarlo con la mano.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
Gran tocado y chico recado.
Variante: El perro del hortelano, ni come, ni deja comer a su amo.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Cumplidos entre soldados son excusados.