Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
Cuanto más se duerme más se quiere.
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!
Donde todos salen llorando, no puedo yo ir cantando.
Hijo ajeno, candela en el seno.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
No te desesperes mientras puedas enamorarte
Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.
No hay moneda que no pase, ni puta que no se case.
A mucho vino, poco tino.
Adonde va el violín, va la bolsa.
Año de bellotas, nieve hasta las pelotas.
La buena lectura, distrae, enseña y cura.
Una vez se nace, una vez se muere y una vez se quiere.
Hombre casado, burro domado.
Dinero, ¿a dónde vas?, a donde hay más.
A donde te quieran mucho, no vayas a menudo.
La agonía es larga pero la muerte es segura.
Cuando los números hablan se acaban las discusiones.
A quien le dan el pie, se toma la mano.
El que tiene tierra, tiene guerra.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
Todos nacemos con igual condición, solo por la virtud nos diferenciamos.
Cuando el río suena, agua lleva.
Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría.
Mande la razón y obedezca la pasión.
A la madrastra, el nombre le basta.
Casa sin niños, tiesto sin flores.
El mal que no tiene cura es la locura.
Candil de la calle, obscuridad de su casa.
El que nada tiene, nada vale.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
En esta vida tan loca, uno es el que baila y otro es el que toca.
Lo escrito, escrito esta.
Variante: El perro y el niño, donde le ponen cariño.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
La de los huevos soy yo, dijo la gallina.
Dad limosna a este pordiosero, que le sobró vida y le faltó dinero.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
En casa con hombres y sin vino, todo anda mohíno.
Gástate en juerga y en vino lo que has de dar a los sobrinos.
La flor de loto asoma inmaculada del fango.
Mi marido va a la mar, chirlos mirlos va a buscar.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.
Si quieres de tu amigo probar su voluntad, finge necesidad.
Donde hay gana, hay maña.