El amor que se alimenta de regalos siempre tiene hambre.
Niebla en la mañana, tarde muy galana.
Del ocio nace el feo negocio.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
Más corre un galgo que un podenco.
La primera copa es la de la sed, la segunda por compañía, la tercera por alegría.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
Los compañeros de cama se escogen de día
En el verdadero amor es el alma la que abraza al cuerpo
Durar menos que un caramelo a la puerta de una escuela.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
Cinta, mujer y cama, fácilmente se hallan.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
Ocasión perdida, para siempre ida.
A quien feo ama, bonito le parece.
Dando y tomando, no cabe engaño.
¿Dónde vas Vicente?. Donde va la gente.
La buena ropa abre todas las puertas.
A mi prójimo quiero pero a mí el primero.
Quien tiene el estómago lleno, dice: ayunemos.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
Alegría, belleza cría.
Las cosas de palacio van despacio.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
Más vale sudar que toser y tiritar.
Cuando el hombre más tiene, más quiere.
Cada año, calzones de paño.
Árame bien, que yo te lo pagaré mucho y bien.
A mis años llegaras o la vida te costara.
Perro ladrador, poco mordedor.
Nadie puede huir de lo que le ha de venir.
Es más grande que un domingo sin paga.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
Ayer putas y hoy comadres, según de donde sopla el aire.
De día y con sol.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
A quien Dios ama, Dios le llama.
No hay tal mancebo como el puerro, que le salen las barbas al año primero.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
No tiene el corazón amor postrero, siempre el último amor es el primero.
El que quiere baile, que pague músico.
La suavidad domina más que la ira.
Julio, siega y pon tres cubos.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Amor y vino, sin desatino.
Un mes de experiencia enseña más que diez años de ciencia.
Siempre friegan los platos los mentecatos.
Ni miento ni me arrepiento.