Hacer una cosa en un avemaría.
Hacer oídos de mercader.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
Si tienes que hacer el bien, fíjate antes a quién lo haces
A los audaces la fortuna les ayuda.
En este mundo estupendo, todo es dando y recibiendo.
Ofrecer el oro y el moro.
Las mujeres quieren ser rogadas.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Los falsos amigos y las deudas, siempre llegan sonriendo.
Dale un huevo al codicioso, y te pedirla gallina.
Haz lo que debes y no lo que quieres.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
A mi prójimo quiero pero a mí el primero.
A mi amigo quiero por lo que de él espero.
A quien te quiere bien, en la cara se le ve.
Si por bueno te tienes, haz lo que debes.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
De lo bendito, poquito.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Ocasión llegada presto agárrala.
Promesas de enamorados son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir.
Bromas pesadas solo al que las da le agradan.
Tratar (uno) a los demás tal como lo tratan.
Ofensa hace a los buenos quien a los malos perdona.
Interés, cuánto vales.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
Lo cómodo o lo expedito, es mejor que lo bonito.
Variante: Buen amigo y compañero, pero sin tocar el dinero.
Poca ayuda no es estorbo.
Eso es como pedirle peras al olmo.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
A tal señor, tal honor.
La cortesía de un solo lado no puede durar mucho tiempo.
Los dioses ayudan al que trabaja
Al ingrato con la punta del zapato.
Si quieres ser bien servido, sírvete a ti mismo.
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
Paga al contado y líbrate de cuentas chicas.
Llevar y traer, de todo ha de haber.
Una buena dote es un lecho de espinos
Mas quiero viejo que me regale, que mozo que me mande.
Bien vestido, bien recibido.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.