Del mal pagador, siquiera en pajas.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
Nadie da lo que no ha.
Moda nueva, bien parece, y mal cuando fenece.
Médicos errados, papeles mal guardados y mujeres atrevidas, quitan las vidas.
Ganancia inocente, no lo verás fácilmente.
La lealtad se paga.
Virgo y mocedad no vuelven nunca cuando se van.
Para el mal peón, no hay buen azadón.
Rebuznar es de burros, errar de cazurros.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.
Cuanto más se sabe, menos se asegura.
De mercader a ladrón, un escalón.
No te fíes de la muchacha de la taberna ni del cielo estrellado de Diciembre.
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
La mujer poco entendida, se casa sin tomar medidas.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
A mala suerte, envidia fuerte.
Más vale media mierda que mierda entera.
Lleno está el infierno de buenas intenciones.
Contra peón hecho dama, no para pieza en tabla.
Perdono al que me ha ofendido pero la ofensa no la olvido.
Más vale que sobre que no que falte.
Injurias y blasfemias, por donde salen entran.
Se dice el milagro pero no el santo.
Haz bien y no acates a quien.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
Reniego de señora que todo lo llora.
Zozobra la verdad; más nunca ahogada la verás.
No te asombres por poca cosa.
No hay camino sin tropiezo.
El hijo mal enseñado no será muy honrado.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.
Las palabras no dan fuerza a las piernas.
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
El sastre que no hurta, no es rico por la aguja.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
El ladrón empieza robando un alfiler y llega a robar un imperio
La mujer puede tanto que hace pecar a un Santo.
Más vale algo que nada.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Casada te veo; otro mal no te deseo.
Predicar en desierto, sermón perdido.
Ignorante y burro, todo es uno.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.