Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡cuánta pez se gastaría!.
La justicia no corre, pero atrapa.
Uñas de gato, y cara de beato.
El diablo está en los detalles.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
Los amigos van y vienen, los enemigos se acumulan.
Todo mi gozo en un pozo.
El que a Cristo se mete termina crucificado.
Me doblo pero no me quiebro.
Bestia es, y no persona, quien de lo ganado goza.
La justicia tiene un largo brazo.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
En el corro mucha fiesta y en el refectorio feria texta.
Conoce a tu adversario y conócete a ti mismo, y vencerás en cien batallas.
Gana ahora que eres nuevo, para que puedas gastar de viejo.
Ama y serás amado: teme a Dios y serás honrado.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
Depende de cómo caigan las cartas
Si no te equivocas de vez en cuando, quiere decir que no estas aprovechando todas tus oportunidades.
Cada cual cuenta de la feria como le va en ella.
El que no mira, suspira.
Bondad con hermosura, poco dura.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
Nadie se muere hasta que Dios quiere.
Al que tiempo toma, tiempo le sobra.
Un jesuita y una suegra saben más que una culebra.
Tres trasteos equivalen a un incendio.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
De nada sirve lo ganado, si no está bien empleado.
Donde fuerzas no bastan, baste la maña.
Siempre es bueno tener palenque donde rascarse.
Olla chica hace la bolsa grande.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Envidia, ni tenerla ni temerla.
Yo duro y vos duro, ¿quién llevará lo maduro?.
Nunca falta un borracho en una vela.
El vino hace reír, hace dormir y los colores al rostro salir.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
Valgan las llenas, por las vacías.
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
Con las buenas palabras nadie come.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡qué de tiñosos habría!.
A la vuelta de la esquina, ¡adiós al amigo!
Si quieres que tu mujer te quiera, ten dinero en la cartera.
El vino y la verdad, sin aguar.
La vida no vale nada, pero nada vale tanto como la vida.
Quien la inmortalidad logró, hace tiempos que se murió.