Madrastra, ni de cera ni de pasta.
Que tires para abajo, que tires para arriba, siempre se hara lo que tu mujer diga.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
Hay amores que matan.
Se encontró con la horma de su zapato.
Veinte años puta y uno soltera, tan buena soy como cualquiera.
Por San Justo y Pastor, entran las mozas en amor y las viejas en dolor.
Sin pan y vino, no hay amor fino.
Bien canta Marta después de harta.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
Hacer el primo.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
Irse con la soga entre los cachos.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
Con una misa y un marrano hay para todo el año.
Si la coges borracha, la tendrás puta y ladrona.
La mujer y la mula cada día te hacen una y suerte te dará Dios si no te hacen dos.
El amor gobierna su reino sin espadas.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
Los enamorados, no ven a los lados.
Zapatero haz tus zapatos, y déjate de otros tratos.
Cuándo del pie, cuándo de la oreja, a mi marido nunca le falta queja.
Enfermedad a plazo fijo, señal es de nuevo hijo.
Mujer ventana, poco costura.
Mujer sin hijos jardín sin flores.
La que en Marzo veló, tarde acordó.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
Ni pidas a mujer hermosa, y prometas a pobre, ni debas a rico.
A la que parió harto no la engaña un parto.
Fía poco, del que tiene horror al mosto.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
Aborrece y serás aborrecido; quiere con amor de verdad y serás correspondido.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
Si la moza es tosca, bien ve ella la mosca.
El que no tiene mujer, bien la castiga, y el que no tiene hijos, bien los cría.
Costurera mala, la hebra de a vara.
La mujer y el vino hacen del hombre un pollino.
Casa sin mujer no es lo que debe ser.
Date tono Mariquita, que un aguador te solicita.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
A barba moza, vergüenza poca.
La dama que es distinguida, por sí sólita se cuida.
Madre piadosa cría hija miedosa.
El que es de tu profesión, es tu perdición.
Entre hermanos, dos testigos y un notario.