Tentar la huevera a las gallinas
Mucho ofrecer y poco dar, xuntos suelen andar.
La unión hace fuerza.
Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.
Amigo soy leal, hasta salir al umbral.
El buen paño dentro del arca se vende.
Hay gente tan lista que se pierde de vista.
Dar es corazón, pedir es dolor
La morcilla reciente, cómela con tu pariente.
Panojal que embarba, garojo que desgrana.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
El árbol con fronda amiga, buena sombra nos prodiga.
Quédate quieto y el mundo te tomara por filósofo.
Quien te quiere, te aporrea.
Buen corazón quebranta mala ventura.
Burro suelto del amo se ríe.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
Molino que no muele, algo le duele.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
Que tu mano derecha no sepa lo hace la izquierda.
Nunca ocultes nada al sacerdote, al médico y al abogado.
Bueno es caer para más valer.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
A las diez en la cama estés.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
Maestro de atar escobas.
Sobre la cola del león no se sienta nadie.
Quien picha lejos y pede fuerte no tiene miedo a la muerte.
A tres azadonadas, sacar agua.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
El que deja una herencia, deja pendencias.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
Las estaciones son como una lima que trabaja sin ruido
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
Bastante me ayuda quien no me estorba.
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
Agua vertida, no toda cogida.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
Desee bien, sea bueno.
No es tonto el indio, sino quien lo hace compadre.
El perdón sobraría donde el yerro falta.
La ley de Dios no come trampa.
El que camina, no estorba.
Sí, sí y no, no, como Cristo nos enseñó.
Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja.
No siempre llega primero, quien camina más ligero.
Las treguas no son de demandar al tiempo de la muerte, ni de dar.
Al que le van a dar le guardan y si esta frio se lo calientan