¿Por qué atizas?. Por gozar de la ceniza.
En casa del pobre, reventar antes que sobre.
Los tontos consiguen las mejores cartas
A toda ley, ama a Dios y sirve a tu rey.
Usted no enseña a una jirafa a correr.
Tema menos y espere más; coma menos y mastique más; quéjese menos y respire más; hable menos y diga más; odie menos y ame más y todas las cosas buenas serán suyas.
La mujer y la gallina, pequeñina.
Se goza más amando que siendo amado
Ama y serás amado: teme a Dios y serás honrado.
En diciembre, hielos y nieves, si quieres buen año al que viene.
Lo que no puede ser no puede ser y además es imposible.
De dos que pleitan, otros se aprovechan.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Hacer mangas y capirotes.
Hurtar para dar a Dios, solo el deminio lo aconsejó.
La belleza es un reino que dura poco
En tu comunidad, no luzcas tu habilidad.
Darle castañas al castañero, tiene salero.
La bendición del Señor trae riquezas, y nada se gana con preocuparse.
Otra mancha más al tigre, no hace la diferencia.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
Más vale morir de risa que de ictericia.
Nadie toma lo que no le dan.
A fraile no hagas cama; de tu mujer no hagas ama.
Ajo hervido, ajo perdido.
En el refugio del otro vive cada uno
Saber elegir buena mujer, es mucho saber; pero sin mucho examen, no puede ser.
La gata de doña Flora, si se la ponen grita, si se la quitan llora.
El abad canta donde yanta.
Pájaro de la ultima cría, ni come ni pía.
El tiempo lo arregla todo
Alguien se puede salvar de un rayo; pero de la raya no.
Lo quiere como la mula a la carreta.
Si miras mucho atrás, a ninguna parte llegarás.
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
En la viña del Señor, hay de todo, menos uvas.
El servil es tu enemigo, tu amigo debatirá contigo.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
Nada necesita quien tiene bastante.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
Perder es mucho ganar, si no has de volver a jugar.
Da vino por vino y pan por pan, y todos te entenderán.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
A mucho hablar, mucho errar.
Donde hay patrón no manda criado.
Mejor es no comenzar, lo que no se puede acabar.
El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero solo el necio se queda sentado en él.
Seguro va al juicio, el que tiene el padre alcalde.
Cuatro bueyes en una carreta, si bien tira para arriba, mejor tira para abajo.
El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.