Al mejor cazador se le escapa la liebre.
Ni en pelea de perros te he visto
Hermosura sin talento, gallardía de jumento.
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
Junta de cuatro, junta del diablo.
Dila que es hermosa y ella se volverá loca.
Casamiento malo, presto es concertado.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
¿Quieres que en consejo hagan de ti cuenta?. Contradice tú a cualquiera.
A tu enemigo fallecido, perdón y olvido.
Es pan comido.
Más perdido que Adán el día de la madre.
Al nopal lo van a ver solo cuando tiene tunas.
El que poco tiene a poco aspira.
Gran pena debe ser, tener hambre y ver comer.
Más vale muerte callada que desventura publicada.
Amor, pocas veces da placer, y muchísimas dolor.
Lo que siembras cosechas.
Está comiendo zacate el burro.
Moza que con todos bromea, no se si lo es, pero quizás lo sea.
Canta zurrón, canta, si no, darte he una puñada.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
El mal comido no piensa.
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
La memoria, en la vida, en la muerte y en la gloria.
Todo lo que brilla, no es oro.
Tarde piaste pajarito.
Si a los cuarenta no eres rico, arre borrico.
Ninguna mortaja, es grata ni maja.
Aramos, dijo la mosca al buey.
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto.
Quien envidioso fuere, antes de tiempo fuere, antes de tiempo muere.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
Nadie da palos de balde.
Al perro que come brasas ni que le quemen el chipo.
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna
Viejo que boda hace, "requiescat in pace".
A la moza y a la mula, por la boca le entra la hermosura.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.
Año derecho, de la era al barbecho.
La muerte a nadie perdona.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
La hermosura es flor de un día, hoy no luce, ayer lucía.
Más vale despedirse que ser despedido.
A hombre desgarbado, dale de lado.
Zapatero remendón bien aprovecha el cambrillón.
Si tu vecino te gana a arar, tú gánale a escardar.
Si al mediodia el rey dice que es de noche, tú contempla las estrellas.
Recuerda que vives en la sombra de tu vecino.