Cuenta errada, no vale nada.
Yerros por amores, merecen mil perdones.
Las mujeres y el vino hacen errar el camino.
El mal oficial le echa la culpa a la herramienta.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
Resbalon y tropezon, avisos de caída son.
Lo que no conviene no viene.
Obras vea yo; palabras, no.
Más bien poco correctamente que mucho incorrectamente.
Llega lo inesperado y malogra todo lo pensado.
Si la lengua erró, el corazón no.
Abusar es mal usar.
Los fallos del médico, la tierra tapa.
Médicos errados, papeles mal guardados y mujeres atrevidas, quitan las vidas.
Bienes que ocasionan males, no son tales.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Apunta y da y la cuenta te saldrá; da y apunta, y no te saldrá nunca.
Buenos y tontos se confunden al pronto.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Favores harás, y te arrepentirás.
Queriendo hacerlo mejor, a veces estropeamos lo que está bien hecho.
La prisa se tropieza en sus propios pies.
Juicio precipitado, casi siempre errado.
La cosa bien pensada jamás es errada.
El que tiene boca, se equivoca.
Los infortunios que no pueden evitarse, deben endulzarse.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
Razones de "dice que", "pero" y "si no" no valen un comino.
Buenas cartas a veces pierden.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
Habla poco, escucha más, y no errarás.
El joven conoce las reglas pero el viejo las excepciones.
La excepción confirma la regla.
Burlas de manos, burlas de villanos.
Incluso el hombre más sabio tiene defectos. Ignorante es aquél que no los reconoce.
El malo para mal hacer, achaques no ha menester.
Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
Sobre advertencia no hay engaño.
Injurias y blasfemias, por donde salen entran.
De once veces que hagas bien, te arrepentirás diez.
Las cosas no se arreglan con palabras elocuentes.
Para aprender, perder.
Más vale fracasar en el intento que no intentar algo por temor al fracaso.
Una vez un papel rompí y cien veces me arrepentí.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
Haces mal, espera otro tal.
Lo malo no está en el uso, sino en el abuso.
Hacerlo mal y excusarlo peor.