Putas y tuertos todos somos vueltos.
El sarampión mata a lo traidor.
Cada cual debe ocuparse únicamente de aquello que entienda o le competa.
Dios te dé paz y paciencia y muerte con penitencia.
Mala olla y buen testamento.
De una gota de un tintero ¡cuánto malo y cuánto bueno!.
El que de servilleta llega a mantel, Dios nos libre de él.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
Clérigo de noche, villano en gavilla y gitano en cortés, lejos los tres.
Buena razón quita cuestión.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
La mentira y la torta, debe ser gorda.
Amigo del buen tiempo mudase con el viento.
Las mujeres quieren ser rogadas.
La mujer y la cartera, cuanto más pequeña más fea.
El que ha de ser servido, ha de ser sufrido.
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.
Hombre ocioso, hombre peligroso.
Hay amores que matan.
El que no tiene mujer, cada día la mata; más quien la tiene, bien la guarda.
Cuando los de Anaya perdieron la mula, para unos desgracia para otros fortuna.
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
Al rey muerto rey puesto.
Del mal manjar, un bocado nomás.
Dios pocas veces quiere obrar, sino cooperar.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
Cojera de perro y lágrimas de mujer, no son de creer. (Variante: Cojera de perro y mal de mujer no hay que creer)
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
Cuando guían los ciegos, ¡ay de los que van tras ellos!.
Nunca hagas grande a quien nació rastrero.
Donde una cabeza grana, otra es vana.
Dar limosna con tambor, no agradece Nuestro Señor.
El dinero no da la felicidad; pero como calma los nervios.
Si la vaca fuera honesta, cuernos no tendría el toro.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
Cuentas claras, amistades largas.
Intimidad, con ninguno; trato, con todo el mundo.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
Suegra, ni de barro es buena.
A quien Dios quiere bien, la casa le sabe.
El que tiene las lagrimas hondas, que empiece llorar temprano.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
La fea graciosa vale más que la bonita sosa.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
Sacar los trapos al sol.
Donde hay humo no hay [[escarcha.
A invierno lluvioso, verano abundoso.
Haragán y gorrón, parecen dos cosas y una son.
En Octubre, de la sombra huye.
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, nada tiene que reclamar.