Malos reyes, muchas leyes.
Muchas veces el que escarba lo que no querria entrada.
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
A gran seca, gran mojada.
La ausencia y la muerte mucho se parecen.
El que es exagerado, siempre queda mal parado.
Mear sin peer, rara vez.
La carne sobre el hueso relumbra como un espejo.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
Sin pan y vino, Venus tiene frío.
Libro cuya lectura no te mejore, quizás te empeore.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Da tus cuentas justas, porque la última, asusta.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Mejor precavido, que arrepentido.
En Peñaflor de Hornija, puta la madre y puta la hija.
Mujer que espera al príncipe azul, viches a los santos de tul.
Miren quién habló, que la casa honró.
Poco dura la alegría en la casa del pobre.
A gran chatera, gran pechera.
Calvo vendrá que calvo me hará.
¡Oh!, Virgen del buen consejo, ayúdale al más pendejo.
Las esposas y los maridos por sus obras son queridos.
¿Por qué atizas?. Por gozar de la ceniza.
Más vale guerra abierta que paz fingida.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Entre la verde y la madura, el hambre ayuda.
Amistad verdadera o fingida, el tiempo la examina.
La carne en el techo y el hambre en el pecho.
Suegra y sin dinero, al brasero.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
No busques por amigo al rico ni al noble, sino al bueno, aunque sea pobre.
De mercader a ladrón, un escalón.
Quien comprar quiere la yegua o el burro antes la menosprecia.
Buena es la guerra para el que no va a ella.
Parece hormiga y es avispa.
Es cierto que no te quiero tanto como cuando eramos novios, pero es que a mi nunca me han gustado las mujeres casadas.
Ni virtud en la juventud, ni en la vejez salud.
Gato enfadado, araña hasta con el rabo.
Bloque de pisos grandes, guerra de vecindaje.
Dos gorriones en una espiga hacen mala miga.
Estas matando el tiempo, no sabes que el tiempo es quien te esta matando a ti.
Quien bien imagina, llámese adivina.
La más ruin cabra, revuelve la manada.
El que vende siempre se arrepiente el que compra nunca.
Como la fortuna es ciega, dalo al primero con quien se tropieza.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.
A causa perdida, mucha palabrería.
La belleza atrae, el talento retiene y el corazón sostiene.