No hay mejor condimento que el hambre.
Donde ajos ha, vino habrá.
A la mejor dama se le escapa un pedo.
Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
No rías tanto; que la mucha risa acaba en llanto.
La que fácil llega, fácil se va.
Huerta sin agua, y mujer sin amor, no sé qué será peor.
Los sirvientes no son diligentes si el amo es descuidado.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
Fruta desabrida, no es apetecida.
A la mujer bailar y al burro rebuznar, el diablo no les debió enseñar.
Nace en la puerta lo que el hortelano no siembra.
Amor es el verdadero precio del amor.
Más alta que un pino y más tonta que un gorrino.
El Diablo no se harta de romper suelas.
Dar la callada por respuesta.
Matar pulgas a balazos.
En caliente ni se siente.
Nadie remienda un vestido viejo, con un pedazo de vestido nuevo.
Cochino que tuerce la cola, no pone huevos.
Perdona una vez; pero nunca tres.
Raras veces hay seso en la prosperidad.
No acose, que la están peinando.
La sarna que no pica, a nadie mortifica.
Ahí lo tienes, si te condenas, que te condenes.
Dicen que la educación se mama.
Jinca la yegua.
Gallo que no canta algo tiene en la garganta.
A un hombre no se le puede juzgar por las apariencias.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
El diablo nunca duerme.
Aunque el águila vuela muy alta, el halcón la mata.
El lo que se pierde, se aprende.
Bien casada, o bien quedada.
La mesa pobre es madre de la salud rica.
El santo ausente, vela no tiene.
La justicia no corre, pero atrapa.
Casa hecha, sepultura abierta.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
El pensamiento postrero es más sabio que el primero.
Miel sobre hojuelas. (para indicar que algo es muy bueno)
A refajo verde, ribete encarnado.
Ira no obra Justicia.
A mal dar, apretar el culo contra el sitial.
Cuando los ciegos guían, ¡ay de los que van detrás!.
Hombre lisonjero, falso y embustero.
Nadie debe avergonzarse de preguntar lo que no sabe.
Mentiroso sin memoria, pierde el hilo de la historia.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
Bien vivió quien bien se escondió.