No basta ser bueno, sino parecerlo.
El que pueda ser libre no sea cautivo.
Quien ríe el viernes, llora el domingo.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Quien trabaja con afán, pronto ganará su pan.
Más discurre un hambriento que cien letrados.
Donde hubo fuego, cenizas quedan.
Lo que poco cuesta, poco se aprecia.
Reniego de bacín de oro em que he de escupir sangre.
Bastante colabora quien no entorpece.
A buey viejo, no le cates abrigo.
La que al andar las ancas menea, bien se del pie que cojea.
El cuerdo nunca se satisface de lo que hace.
Chupar de la teta.
El que manda, no va.
Limando una viga se hace una aguja.
Hombre muy escrupuloso, siempre será menesteroso.
De cabo a sargento, y no está contento.
Más come la vaca en una lenguada que la oveja en toda la jornada.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
La mujer que no se casa, se seca como una pasa.
A cada rey su trono.
No dará de culo quien sabe vivir con disimulo.
La experiencia no se fía de la apariencia.
El que escucha consejos, llega a viejo.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
Para que ande bien la cosa, una vieja y otra moza.
Hombre de espíritu enclenque, donde nace allí muere.
Ido el conejo me das consejo.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
Si quieres, niña, que a tu boda no vaya, invítame la víspera por la mañana.
La manda del bueno no es de perder.
A rocín viejo, cabezada nueva.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
A cama chica, echarse en medio.
Quien hace leña en ruin lugar, a cuestas la ha de sacar.
Si quiere hacer las cosas mal, hazlas deprisa.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
El que en mentira es cogido, cuando dice la verdad no es creído.
En la boca del discreto, lo público es secreto.
Hay que arar con los bueyes que se tenga.
Dañada una pera, dañadas sus compañeras.
El que del campo viene, cenar quiere.
Gozo que no se comunica, se achica.
Ni raja, ni presta el hacha.
Cuesta poco prometer lo que jamás piensan ni pueden cumplir.
De los tuyos hablarás, pero no oirás.
Entre Pinto y Valdemoro. (Frase utilizada en España para a alguien que duda).
Jugador que gana, emplázalo para mañana.