El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
Tranquilidad viene de tranca.
Negocios largos, nunca bien acabados.
A quien te da el capón, dale la pierna y el talón.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
Hacer callar es saber mandar.
Quien sabe ceder, sabe vencer.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Hay que dar tiempo al tiempo.
Tirar la piedra y esconder la mano.
El que no la hace a la entrada la hace en la salida.
Quien supo esperar, llega a triunfar.
Dilatar la cura y pedir para la untura.
Quien desparte lleva la peor parte.
Esperando marido caballero, lléganle las tetas al braguero.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
A hombre recién levantado, ni le propongas negocios ni le pidas un prestado.
Llevad vos, marido, la artesa, que yo llevaré el cedazo que pesa como el diablo.
En Octubre, toma los bueyes y cubre.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
El primero que llega se le sirve primero.
El pagar y el morir, cuanto más tarde mejor.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
Palabras sin obras, barato se venden.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
Buena es la tardanza que hace el camino seguro.
Pascua pasada, el martes a casa.
Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
Jurar como carretero.
Todos su cruz llevan, unos a rastras y otros a cuestas.
Negocio que no da para llegar a las diez, mal negocio es.
El que presta a un amigo, pierde el dinero y pierde el amigo.
El que no te conozca, que te compre.
El trato engendra el cariño.
Espada y mujer, ni darlas a ver.
Antes de contar, escribe, y antes de firmar, recibe.
Dar limosna con tambor, no agradece Nuestro Señor.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
El día de San Ciruelo, pagaré lo que debo.
Vendimia en mojado y cogerás el mosto aguado.
No se puede recoger la cosecha, antes de la siembra.
Los negocios hacen a un hombre y al mismo tiempo lo prueban.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
Obrita que en sábado viene, puntadita de a palmo y salto de liebre.
No hay dicha, sino diligencia.
El que parte y comparte, se queda con la mejor parte.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
A la corta o a la larga cae el burro con la carga.
Quien bien quiere, bien obedece.