Al conejo y al villano, despedazarlo con la mano.
Hijo de gran ladrón, es un señorón.
El que se fue a Barranco perdió su banco!
No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Esquílalas pero no las desuelles
Estoy en un callejón sin salida.
El verdadero huérfano es el que no ha recibido educación.
No te pegues que no es bolero.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
El cebo es el que engaña, no la caña.
A falta de olla, pan y cebolla.
Quien va a la feria, lo cuenta a su manera.
No dejes crecer la hierba en el amino de la verdad.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
En la noche de San Juan, no quedan en casa ni los perros.
La cuestión no es llegar, sino quedarse.
No digas no sin saber por qué no.
Antes de criticar, mírate la cola.
Mientras vivamos en la ignorancia, seremos siempre los unos enemigos de los otros.
El cierto amigo, en la cosa incierta se conoce.
El guayabo más le asienta, a aquel que paga la cuenta.
Cada siete años se muda la condición, la costumbre y complexión.
Nadie con su suerte está contento y todos con su talento.
Al rico, los amigos le son enemigos.
Quien murió buscando gloria, no disfruto la victoria.
Bromas pesadas nunca sean dadas.
Piedra movediza no cría moho.
Al perro que es traicionero, no le vuelvas el trasero.
La muerte de un anciano es como una biblioteca que se quema.
Solo un tonto mete los dos pies en el agua para ver su profundidad.
Variante: Bueno, si breve, dos veces bueno.
El tiempo lo arregla todo
Agua que corre, nunca mal coge.
A llorar al cuartito.
No hay árbol como el nogal, ni fruta como el madroño, ni cosa que encaje mejor que lo que sabes en él.
Yemas de Abril, pocas al barril.
Esta vida es un camote y el que no la goza es un chayote.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.
El tiempo todo lo cura y todo lo muda.
Un garbanzo no hace puchero, pero ayuda al compañero.
Humano es el errar y divino el perdonar.
Quien con los perros se trata, aprende hasta alzar la pata.
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
A cualquiera se le muere un tío.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
Dar un cuarto al pregonero.
Rey serás si hicieres derecho, indigno de ser rey si hicieres tuerto.