Que los pájaros de la preocupación y la inquietud vuelen sobre tu cabeza no lo puedes evitar; pero que aniden en tu pelo si lo puedes prevenir.
Amor con casada, vida arriesgada.
Vivir juntado es igual que casado.
Aún no ensillamos y ya cabalgamos.
Cuando pica un gran pez, suelta la caña, no sea que te largues tras él.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Pan ajeno, caro cuesta.
Para que el chico se haga pillo, meterlo de monaguillo.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
El mal hablar es semilla del mal obrar.
Cebo haya en el palomar que las palomas no faltaran.
Lo ajeno place a nosotros y lo nuestro a otros.
El que busca las escogidas, se queda con las raídas.
De desagradecidos está el infierno henchido.
Mejor no menear el arroz aunque se pegue.
Cantar bien o no cantar en el campo es diferente, pero aquí donde esta la gente, cantar bien o no cantar.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
La generosidad consiste en dar antes de que se nos pida.
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
El que se casa, quiere casa.
Mira a las estrellas, pero no te olvides de encender la lumbre en el hogar.
Comer a dos carrillos, como monja boba.
Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.
Del mirar nace el amar y del no ver el olvidar.
Busca arrepentimiento, el que busca casamiento.
Holgar sin vergüenza es hilar sin rueca.
Eso es meterse en camisa de once varas.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
Quien promete amor eterno es porque desconoce los cuernos.
La culpa del asno echarla a la albarda.
Quien acomete vence.
Tal para cual.
Lengua malvada corta más que espada.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.
Jinca la yegua.
Cuando el pájaro la pica, es cuando la fruta está rica.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
La mala costurera, larga la hebra.
Para saber, has de leer.
Si quieres empobrecer sin sentir, mete obreros y échate a dormir.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.
Riñen los amantes y quiérense más que antes.
Dame un pez y cenaré esta noche, enséñame a pescar y cenaré siempre.
Según es el pájaro así es el nido.
Con jolgorio y veraneando, se va el tiempo volando.
Halagos a la casada pronto la hacen más mala.
Hacerse el de la oreja mocha.
El que buen salto da, a sus pies se atiene.
El que siembra maíz, que se coma su pinole.