La posteridad solo te pertenece cuando tus nietos juegan en tu puerta.
Si tienes que hacer el bien, fíjate antes a quién lo haces
La liebre y la puta, en la senda la busca.
Tripas llevan pies, que no pies a tripas.
Están cortados por la misma tijera.
En los meses de erre, en piedra no te sientes.
Si pones vides junto a caminos, perderás muchos racimos.
Juglares y putas, cuando envejecen nadie los busca.
A falta vieja, vergüenza nueva.
Ni el trigo es mío, ni es mía la cibera, conque así, muela el que quisiera.
El cazador que persigue a un elefante no se detiene para tirar piedras a los pájaros.
Dos capitanes hunden el barco.
La confianza es algo muy bonito, pero hay que ganarsela.
El amor del cobarde hace hombre para alarde.
Las malas nuevas siempre son ciertas.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
En la tierra del ciego, el tuerto es rey.
¡Andá a cobrarle a Magoya!
Ni te abatas por pobreza, ni te ensalces por riqueza.
La ley pareja no es dura.
Empleando todas sus fuerzas, hasta el ratón podría devorar al gato.
Adentro ratones, que todo lo blanco es harina.
Buen pedidor, mal dador.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
Las dichas enviadas por Dios no despiertan al que duerme.
Amor comprado, dale por vendido.
De sabios es el poco afirmar y el mucho dudar.
Quien se pone ropa ajena, no puede decir que estrena.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
El que esta arriba, no se acuerda del que esta abajo.
Quien mucho duerme, legañas tiene.
A gana de comer, no hay mal pan.
Zambullo, suelta lo que no es tuyo.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
La cara bonita y la intención maldita.
La lengua de las mujeres es su espada, y, por cierto, nunca la dejan enmohecerse.
Ladrones roban millones, y son grandes señorones.
Trance peligroso es tener por las orejas al lobo.
Siempre es pobre el codicioso.
No hay cielo sin nubes, ni paraíso sin serpiente.
Ni de malva buen vencejo, ni de estiércol buen olor, ni de puta buen amor.
Tapados como el burro de la noria.
Cacarear y no poner, si malo en la gallina, peor en la mujer.
Cuando la zorra predica, no están seguros los pollos.
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
Las piedras no hablan.
No son malos tiempos, es malo el hombre
El diablo no sabe por diablo, sino por viejo.
Si te peleas con un deshollinador, saldrás negro.
Plata refinada es la lengua del justo; el corazón del malvado no vale nada.