El juego destruye más que el fuego.
Manos blancas no ofenden.
A la lengua y la serpiente hay que temerles.
Es combate disparejo, el del tigre y burro viejo.
Cuentas claras conservan amistades.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Las personas que tienen muchas faltas, son las que más critican a otros.
Los conflictos con la dama, se dirimen en la cama.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
El caldo, en caliente; la injuria, en frío.
Cómplice y asesino van por igual camino.
Estás entre la espada y la pared.
Cuando el villano está en el mulo, no conoce a Dios ni al mundo.
No es amistad la que siempre pide y nunca da.
Más vale llorarlas muertas que no en ajeno poder.
A amor y fortuna, resistencia ninguna.
El pan comido, hace al que lo da amigo.
El melón y la mujer, malos son de conocer.
El que de la ira se deja vencer, se expone a perder.
Cuando la adversidad llama a tu puerta, todos los amigos están dormidos.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
La envidia y las fiebres matan al que las padece.
Nunca es lo mismo una comida recalentada ni una amistad reconciliada.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
Dar el consejo y el vencejo.
Dios no ayuda a los holgazanes.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Los pájaros, tirándole a las escopetas.
A quien teme a Dios de los cielos, nada le asusta debajo de ellos.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
Con pretexto de amistad, muchos hacen falsedad.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
A quien nada vale, no le envidia nadie.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
A quien tiene buen vino nunca le faltan amigos.
Cuando te vayas a casar, manda a los amigos a otro lugar.
A fuerza de duros caen los más fuertes muros.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
Se necesitan dos para empezar una pelea.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Dos no pelean cuando uno no quiere.
Quien ama la guerra, no quiere la paz.
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
Cambio de costumes, par es de muerte.